15 de julio de 2009

Berta

Berta le decían. Y era opulenta y pelirroja como una valquiria. También sabía hacer tortas magníficas, altas torres de masa tierna recubiertas de cremas irresistibles.
Esa noche Berta festejaba su cumpleaños y pa­seaba su figura estatuaria entre los grupos de invitados. Cuando reía, el corazoncito de oro que había en­contrado un precario equilibrio en el escote generoso temblaba sobre la piel rosada. De tanto en tanto, Berta buscaba con la mirada a su marido que revoloteaba entre las adolescentes de la familia. Al verlo, ella se humedecía rápidamente los labios con la lengua. (La boca le quedaba brillante como un caramelo.)
Llegó el momento de apagar las velitas. Todos se acercaron a la mesa. Parada a la cabecera, Berta sopló. Cantaron el "Cumpleaños feliz". El marido le besó la mejilla.
Alguien preguntó cuántos años de casados.
-Casi diez -dijo uno de los dos.
Berta hundió el cuchillo en el centro de la torta, lentamente, con precisión.
-Él mira a las chicas -comentó en voz alta una tía un poco sorda.
Berta, como si nada.
-Diez años es mucho tiempo -dijo un primo solterón.
La valquiria, espada en mano, seguía trazando se­renas diagonales en la superficie circular. Habían en­cendido las luces y el pelo era un casco de cobre flamígero sobre la alta cabeza.
- ¿Y si se va con otra? -la pregunta, apenas murmurada, serpenteó entre las conversaciones, interrumpiéndolas.
-No importa -replicó Berta encogiéndose de hombros.
Tomó una palita y sirvió el primer trozo de torta.
Pasó los utensilios a la mucama para que siguiera la tarea que ella había empezado.
- ¡Qué importa? -preguntó Berta a nadie-. Si de casa sale y a casa volverá.
Con un brazo rodeó el cuello del esposo, lo besó en la boca y recién después le alcanzó el plato que él había estado mirando con avidez.
(A Berta los labios le quedaron brillantes como caramelo.)

Libro de los amores clandestinos - GEL

2 comentarios:

siempreconhistorias dijo...

Bellísimo relato. Vengo de leerla en Minificciones y encuentro esta delicia. Muchas felicidades,
Izaskun

Laura dijo...

Muchas gracias por el aliento.