¡Bienvenidos a este blog!
Siempre sostuve que un texto escrito es como una botella con un mensaje que se arroja al mar: nunca sabemos quién la recibe ni qué pasa con el contenido. La cibernética puede revertir el proceso y quien lee el mensaje está en condiciones de responderlo. Pero no sólo debo agradecer esta posibilidad a la cibernética, sino también a la buena voluntad, al talento y la paciencia del artista visual Guillermo Cuello. Mi buen amigo me ofreció generosamente abrirme la puerta al ciberespacio. Aquí estoy. A él, a ustedes que me visitan, muchas gracias.