5 de junio de 2012

La otra mejilla

El reo cumpliría una condena por haber golpeado a un hombre inocente. La autoridad citó al agresor a su despacho.
- ¿Por qué lo hiciste? - preguntó.
- Yo no fui, fue el Turco.
- Pero golpeaste al que pasaba. ¿Lo conocías?
- Para nada, no. Pero yo soy muy creyente ¿sabe?. Esta medallita me la dio mi mamá y ella hasta me mandó al catecismo. No aprobé porque soy medio lento. Ahí nos decían a cada rato (y eso me lo acuerdo siempre): "hay que poner la otra mejilla". Por eso, cuando el Turco se me vino encima, y yo sé que pega muy fuerte el Turco, me dije "mejor la otra mejilla", como en el catecismo ¿no?. Fue pura mala suerte que justo viene a pasar aquel ... le hice poner la mejilla que faltaba.

e-Nanos
Macedonia Ediciones, Morón, 2010

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